Mis obras favoritas


Inma Valderas, "Entre el cielo y la tierra"





Admiro más a las personas que luchan por conquistar sus sueños, que a las que luchan por conquistar a sus enemigos, porque la lucha más dura, la victoria más difícil, es contra uno mismo.







viernes, 24 de febrero de 2012

Primavera valenciana


Esta ha sido una semana tensa en Valencia, desde que una manifestación de estudiantes en contra de los recortes gubernamentales se convirtió en una batalla campal, en la que la policia, bien equipada y porra en mano, intentó poner coto a los "desmanes" juveniles.
Desproporcionada fue la respuesta de la "autoridad" y con ella se ha desatado un movimiento todavía mayor.
A estas alturas todavía no entiendo como semejante torpeza no se ha saldado, al menos, con una dimisión, pero es que en España, por lo visto, las dimisiones no se contemplan cuando uno hace mal las cosa; incluso puedes acabar ocupando un puesto todavía superior.
Exigimos a los demás, pero no somos capaces de exigirnos a nosotros mismos.



Se pueden encontrar multitud de vídeos en youtube con imágenes similares y otras que no se han mostrado en las televisiones.

La primavera es símbolo de renacimiento, de florecimiento, de ver con nuevos ojos, es una oportunidad de renovación y de cambio.
"Primavera" es un término que se utiliza desde el punto de vista histórico para designar movimientos que se han caracterizado por significar una lucha contra la opresión. Su origen se remonta a la llamada "primavera de los pueblos", la oleada revolucionaria que sacudió Europa en 1848 y que significó el fin definitivo del absolutismo y la reivindicación de la soberanía popular.
Muchas veces se ha utilizado ese término con posterioridad, siempre queriendo significar la lucha de los oprimidos contra el poder opresor:
Tiananmen
La primavera árabe
Es posible que la utilización reiterada de este nombre lleve a su devaluación, pero también es cierto que, al margen de las nomenclaturas, este es un momento en el que mucha gente necesita esperanza, necesita identificarse con un movimiento mayor y trascendente que de significado a su queja.
También es momento de reflexión, de parase y pensar cuál es el futuro hacia el que caminamos y si realmente es ese el futuro que queremos y en el que creemos. Queramos, o no, la decisión está solo en nuestras manos, porque los políticos no pueden darnos una respuesta. La política ha perdido cualquier atisbo de autonomía y está sujeta única y exclusivamente a los dictados de la economía. Podemos dejar que las cosas sigan su curso o podemos plantearnos cambiarlas, pero en cualquier caso la decisión es solo nuestra.

3 comentarios:

  1. Sí, oportunidad de renovación y de cambio. Pero a veces me siento optimista y otras no tanto.
    Todo se desmorona y es una caída libre. El sistema se precipita como Alicia en la madriguera. Pero ¿qué nos aguarda en el fondo del agujero ?.
    Desde luego todo tiene que dar un giro salvaje porque esto no hay por donde cogerlo. Pero debemos estar muy atentos y aprender de la historia reciente. No ser masa, mantener los valores e ideas propios y no tener miedo. A pesar de la que está cayendo la democracia sigue siendo el mejor sistema de los posibles y debemos hacer un gran esfuerzo por depurarla y hacer que recobre su verdadero significado. No esperar que nadie nos saque las castañas del fuego. Regenerarnos desde dentro y asesinar al enano fascista que todos llevamos dentro (el cobarde, el insolidario, el intolerante o el violento).Tenemos mucho trabajo por delante, todos y cada uno de nosotros y desde el lugar que nos toque en la sociedad. Mi arma es la tiza, (al igual que la tuya) y desde ahí lucho y seguiré luchando, haciéndoles comprender a mis alumnos la importancia de una educación gratuita de calidad para conseguir una sociedad más justa.

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  2. No sé si esto dará un "giro salvaje", tal como dices. Más bien me inclino a creer que las cosas seguirán su curso: los recortes se completarán y la reforma laboral, que ya es una realidad, seguirá su camino.
    Creo que, en general, la gente piensa que cualquier alternativa imaginable es mucho peor, por tanto el miedo juega su papel y no es precisamente pequeño.
    Por otro lado los seres humanos dificilmente sabemos gestionar las oportunidades de cambio y, en demasiadas ocasiones han acabado convirtiéndose en un despropósito, para después de algún tiempo volver, casi, al lugar del que se había partido.
    Los cambios que se han dado con grandes pasos, han resultado ser, finalmente, pequeños pasitos.
    Hoy por hoy, no veo salida. Las grandes empresas quieren seguir ganado cada vez más dinero y los ricos quieren ser cada vez más ricos y eso no se puede conseguir repartiendo. Si no aceptas el sistema nos vamos(las empresas) a otro sitio. Además en el caso de España la mayoría son pequeñas y medianas empresas, sujetas como el resto de los mortales a los avatares de la crisis y de los grandes números.
    En el fondo espero que esto no sea más que un arrebato de pesimismo que me ha dado, pero puede que algo de verdad haya también en ello.

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  3. Lo que sí tengo claro es que uno ha de revolucionarse primero profundamente a sí mismo. Muchos individuos autorrevolucionados y despiertos podrán logar un cambio real. Pero como tú dices, pasito a pasito. Dudo que lo vean nuestros ojos.

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