Mis obras favoritas


Inma Valderas, "Entre el cielo y la tierra"





Admiro más a las personas que luchan por conquistar sus sueños, que a las que luchan por conquistar a sus enemigos, porque la lucha más dura, la victoria más difícil, es contra uno mismo.







viernes, 18 de marzo de 2011

El corazón helado




Hace algunos días que preparaba esta entrada y cuando ya tengo claro lo que quería decir se me " hiela el corazón", de nuevo: terremotos en Japón, tsunamis, pánico nuclear y, en otro lugar del mundo, Gadafi empeñado en no dejar el poder, en impedir que los habitantes de Libia decidan su destino.
Es curioso como la vida nos enfrenta a circunstacias que creiamos olvidadas, perdidas en la memoria de los tiempos y, al mismo tiempo, reales, presentes pese al paso de los años.
El ser humano que cree controlar todas las posibilidades está equivocado, el ser humano que cree conocer y controlar su destino está equivocado. Creo que nunca ha tenido más sentido, para mí, aquella amenaza bíbilica según la cual  los hijos pagarían por el pecado de sus padres. Los hijos están pagando por ello, los nietos están pagando también, más incluso que los hijos, porque el tiempo nos hace creer que los errores del pasado han caducado, pero no es así. El tiempo nos hace olvidar que aquello que nos parece tan remoto no volverá a suceder, pero no es así:
¿Quén iba a decirles a los japoneses que después de una catástrofe nuclear, como las bomabas de Hiroshima y Nagasaki, iban a tener que enfrentarse, de nuevo, a un problema del mismo carisma; sólo que en esta ocasión no ha sido una potencia enemiga quien ha propiciado el desastre, las fuerzas de la naturaleza, que no podemos controlar, se han encargado, esta vez, de recordar a los seres humanos sus pecados (y sus pecados son múltimples y reiterados).
¿Quién iba a decirnos, a nosotros, que un "señor" llamado Gadafi iba a recordar, muchos años después, a un "señor" llamado Franco y se iba a comparar con él, pretendiendo "liberar" una ciudad, como Franco "liberó" Madrid.
No tengo realmente muchas más cosas que decir, mi boca no puede emitir los sonidos que mi mente formula, no puedo seguir su ritmo con las teclas del ordenador, simplemente me siento desbordada.

No obstante, mi intenció era hablar sobre la novela de Almudena Grandes e intentaré hacerlo, aunque mis palabras quedarán diluidas por la realidad que me rodea.
He leído esta obra de forma interrumpida, sobrepasada por la prioridad de las exigencias cotidianas y, aún así, ha dejado en mi mente suficientes motivos para la reflexión. Creo que es una obra recomendable, aunque comparto con otros lectores la idea de que su extensión no está realmente justificada. Pese a todo creo que induce a reflexiones que todos deberiamos hacer.
Es una historia sobre la guerra civil, pero no es una historia sobre la guerra, más bien sobre la actuación de los seres humanos en circunstancias excepcionales y sobre las secuelas que esas actuaciones tienen sobre el futuro, sobre sus descendientes, porque las cosas que hacemos hoy no se esfuman mañana, no pierden su poder con el tiempo, quizá sólo se diluyan, adquieran otra intensidad pero, tarde o temprano, sus consecuencias se materializan, enturbiando presentes que, teóricamente, no tienen porque sufrir las consecuencias de un pasado en el que no participaron y del que no son responsables.


Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

 Antonio Machado
Poemas del Alma



Nuestros actos son trascendentes, tienen implicaciones más allá de nuestras propias vidas.

14 comentarios:

  1. Sí, todos tenemos el corazón helado en estos momentos. Lo importante es que siga latiendo, a pesar de todo...

    Ya está en mi lista. Ahora, a esperar que lleguen las próximas vacaciones para permitirme el lujo de leerla sin interrupciones. Gracias por la recomendación!

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  2. Yo también las espero, porque en estos cuatro días lo único que me apetecía hacer era descansar. Bueno, también he tenido tiempo para recogerte un par de flores. Ya te las haré llegar.
    Espero que te guste el libro, ya me cuentas.

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  3. Me alegra muchísimo que las profesionales de la enseñanza tengan de vez en cuando unos días de asueto. Esa profesión tan apasionante es la vez un tanto "agotadora", me consta. Pero ya ves, en cuando pueden, "las chicas que enseñan" se cultivan. Sacan tiempo para leer y tiempo para reflexionar. ¡¡Bravo por las pedagogas!!
    Un abrazo, Inma.

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  4. Bravo, Edelia, por tí también.
    Mantén siempre ese espíritu.
    Besos

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  5. Yo también lo leeré.
    Otra pedagoga sin tiempo.
    Gracias Inma.

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  6. Está bien, "pedagogas desocupadas", pero si lo leeís después tendréis que contármelo (esto no cuenta, es deformación profesional).
    Creo que la primavera ya está empezando a afectarme, beneficiosamente.
    Bromas a parte, si me interesaría mucho conocer vuestra opinión.

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  7. Hola Inma!
    La verdad es que yo también me he sentido desbordada y casi congelada por tan cruda realidad.
    El hilo que va tejiendo la historia hace que todo se relacione. Y creo que los acontecimientos hoy suceden tan rápido que no dan lugar a la necesaria reflexión, como es el caso de la obra que nos recomiendas.
    Parece que nadie ha aprendido nada, todo vuelve a repetirse con otros nombres y en otros lugares.
    Me gusta que hayas incorporado "El nacimiento de Venus" en el blog, lo veo como una esperanza, entre tanta oscuridad.
    Besos.

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  8. Graciela:
    Si, nacer o renacer es siempre esperanzador, puede ser una nueva oportunidad y supongo que hay que seguir creyendo en que esas cosas son posibles.
    Como se suele decir "la esperanza es lo último que se pierde" y yo, aún con mi vertiente pesimista, tampoco renuncio a ella.
    Un beso

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  9. La tragedia de Japón fue producto de la naturaleza ,la tragedia nuclear y de Libia es producto de la ambición de poder y la desidia de la humanidad...un abrazo de cariño ... contagioso de fe y esperanza ...besos

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  10. Estoy de acuerdo contigo y eso me lleva a un dilema, porque sigo creyendo que los seres humanos somos capaces de hacer bien las cosas, pero por otro lado la humanidad, como colectivo, ha resultado bastante decepcionante.
    Besos y cariño para tí también

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  11. vaya hotel existencia, me has quitado las palabras, yo tampoco creo (para mi desgracia) en el ser humano como colectivo. El hombre es un lobo para el hombre ¿no? Individualmente sí existe mucha gente que merece la pena conocer, gente maravillosa que queremos tener cerca siempre por lo que nos transmiten, por sus inquietudes, por su mentalidad etc.pero debo tener una visión muy negativa en este sentido, no recuerdo si el paso de los años me hizo decepcionarme y dejar de creer en la humanidad cuando aún era idealista o si, verdaderamente siempre tuve una visión negativa. El otro día precisamente teníamos un debate en clase muy interesante y salió este tema, yo desde luego, contribuí con esta visión. Y creo que esto no tiene solución, sino todo lo contrario, va a peor, en fín.

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  12. Yo si recuerdo que haces años tenía una visión más positiva, es más, creía que la tolerancia, la solidaridad...podían extenderse y prevalecer entre los seres humanos.
    Ya hace tiempo que deje de creer en ello y aún así, lo que más me gustaría sería estar completamente equivocada.

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  13. debo sentirme mayor porque se me había olvidado que yo también fuí idealista en mi "juventud" ¿dios mio cómo puedo decir eso? pues sí, tenía fé. Ahora el logro sería tener fé aún conociendo al ser humano como lo conozco...

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  14. jjajajajja muy bueno lo de "vieja idealista" Con lo que yo era....luego uno se vuelve tan tan moderado...

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