Mis obras favoritas


Inma Valderas, "Entre el cielo y la tierra"





Admiro más a las personas que luchan por conquistar sus sueños, que a las que luchan por conquistar a sus enemigos, porque la lucha más dura, la victoria más difícil, es contra uno mismo.







sábado, 30 de octubre de 2010

30 de octubre de 1910



El 30 de octubre de 1910 nació, en Orihuela (Alicante), Miguel Hernández.
Hoy, 30 de octubre de 2010, cumple cien años, aunque de ellos sólo vivió treinta y uno, porque su vida se truncó, en una cárcel de Alicante, el día 28 de marzo de 1942.
Pese a ello, Miguel Hernández sigue estando vivo en cada uno de sus lectores, cada vez que se lee alguno de sus poemas, cada vez que se escucha una canción que pone música a su espíritu, cada vez que en las aulas de un colegio se habla de la generación del 27 ó de la poesía contemporánea... Miguel vive.
En alguna ocasión ha vivido también en este blog, cuando el recuerdo de sus poemas ha surgido  atravesando un pensamiento.
Hoy quiero que viva una vez más en mi Hotel, donde tiene su habitación reservada, y quiero leer uno de sus poemas más conocidos: "Nanas de la cebolla".  No por más veces leído, menos emocionante. Dulce y amargo, emotivo y triste, bello.



"Nanas de la cebolla"

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

 Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.










"Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!"

Pablo Neruda


sábado, 23 de octubre de 2010

Aquarius



Esta es, seguramente, una de las canciones más conocidas de la historia de los musicales. Pertenece al musical "Hair", estrenado a finales de los años sesenta y generador de una gran polémica, tanto por su mensaje, como por su puesta en escena. Visión del movimiento "hippy" y crítica a la guerra de Vietnam.
A finales de los setenta se estrenó una adaptación cinematográfica de Milos Forman que consagró definitivamente la obra y la aproximó al gran público.

Para Pitu, con todo mi cariño.




Cuando la Luna esté en la Séptima Casa,
y Júpiter se alinee con Marte,
Entonces la Paz guiará a los Planetas,
y el Amor conducirá a las Estrellas.
Es el amanecer de la Era de Acuario...
la Era de Acuario
¡Acuario!
¡Acuario!

Abundarán la armonía y la comprensión,
la simpatía y la confianza,
no habrá más engaños ni más burlas:
una vida dorada, sueños de visiones,
una revelación mística cristalina,
y la auténtica liberación de la mente
¡Acuario!
¡Acuario!

Cuando la Luna esté en la Séptima Casa,
y Júpiter se alinee con Marte,
entonces la Paz guiará a los Planetas,
y el Amor conducirá a las Estrellas.

Es el amanecer de la Era de Acuario...
la Era de Acuario
¡Acuario!
¡Acuario!

Fuente: musica.com

viernes, 15 de octubre de 2010

Mi otoño no es rojo


http://www.diariodelviajero.com/
 En la entrada anterior intentaba ilustrar  el inicio del otoño  y un comentario al post llamó mi atención: mi amiga Graciela (http://gracielabello-art.blogspot.com/) comentaba lo atípico de las imágenes, que mostraban unos árboles llenos de hojas verdes, frente a la imagen típica del otoño en la que predominan las tonalidades rojizas y ocres.
Es cierto, pensé, no es la imagen típica del otoño. Típica y tópica, porque nunca mi otoño ha estado teñido por esos colores. ¿Cómo es mi otoño? Cuando respondí a ésta pregunta una imagen radicalmente diferente del tópico se abrió ante mis ojos.  Ignorada por cotidiana, asumida, interiorizada y por ello, tal vez, menos llamativa a mis sentidos, pero real,  más auténtica para mi que una nube de deliciosas hojas rojas envolviendo el troco de los árboles. Cuando pensé en el otoño, lo primero que formulé fueron estas palabras:

Mi otoño no es rojo.
En mi otoño,  los campos de arroz abandonan el verdor del verano por el color pajizo que indica su madurez, su disposición a ser cosechados.
En mi otoño las granadas, jugosas y sugerentes,  dejan paso a los caquis que con su color naranja intenso y rojo adornan un precioso árbol de anchas y verdes hojas.
En mi otoño los olivos rebosan, esperando que sus frutos se conviertan en dorado nectar .... y los campos verdean con brócolis,cardos, coles, calabazas, alchofas...,
Mi otoño, es un otoño rico en frutos y mientras esperan a ser cosechados, las naranjas se preparan, todavía verdes y pequeñas, para decorar los árboles como bolas de Navidad, como precursoras del invierno, al que todavía adornarán con su colorido, prolongándose incluso hasta los albores de la primavera.
A lo largo de la semana, las hojas caídas de los árboles alfombran el asfalto y un cortejo de edificios y vehículos me acompañan hacia mi destino; pero los sábados, mi mañana amanece envuelta en un manto verde formado por miles de naranjos y a lo lejos se vislumbra el resplandor manso de las aguas de la Albufera. Un poco más lejos, la línea del mar se confunde con el horizonte.
Todo esto es mi otoño.

http://www.eduardonave.com/
 Campos de arroz al inicio del verano, cuando empiezan a cubrirse de color verde

Cosechando el arroz
Trabajos de acondicionamiento de la tierra, ya en octubre. Después se sembrará la nueva cosecha y los campos permanecerán inundados de agua, como grandes láminas especulares, hasta que el naciente arroz despunte, de nuevo, en el horizonte.




martes, 5 de octubre de 2010

Preludio de otoño


Las primeras muestras del otoño se adivinan ya

Dentro de poco estas ramas aparecerán desnudas ante mis ojos

Pero hoy sus hojas continúan agarradas, todavía con fuerza, a la vida