Mis obras favoritas


Inma Valderas, "Entre el cielo y la tierra"





Admiro más a las personas que luchan por conquistar sus sueños, que a las que luchan por conquistar a sus enemigos, porque la lucha más dura, la victoria más difícil, es contra uno mismo.







viernes, 30 de julio de 2010

Mi huerto

Muchas veces encuentro aquí la paz y la tranquilidad que la rutina y el estrés diario nos niegan. Sentarse durante el atarceder y, simplemente, observar la naturaleza, en silencio, disfrutando del sonido del viento entre las hojas y de los colores y olores que se disfrutan en las diferentes estaciones.
Recolectar los frutos que proporciona la tierra y sorprenderme con sus prodigios.

Estos son algunos de esos rincones que quiero compartir con vosotros.
Entre las verdes hojas se disponen a madurar unos deliciosos albaricoques


Uva "en potencia"

Uva "en acto"




Entre col y col...


unos carditos


Mi cosecha de tomates
y
entre ellos

El rey de los tomates

jueves, 29 de julio de 2010

Diccionario Ecológico



Os propongo un refrescante regalo de verano: el Diccionario Ecológico, escrito por Joaquín Araújo y Gonzalo del Valle Inclán y magnificamente ilustrado por Mingote. Nos ofrece una selección de vocabulario ecológico con sus correspondientes definiciones, más algunos términos alternativos, de los que a continuación os ofrezco una muestra:

   "Aguorero: adj. Se dice especialmente de la persona que predice males o desdichas a partir de fenómenos meteorológicos relacionados con el agua."

   "Piraomano : adj. Dicho de una persona que padece manías propias de un pirado."+

¡Y muchas más!
   

Como dice el autor del prólogo, Fernando Ussía: "...alejado del fundamentalismo y amparado por la genialidad, el talento, la sabiduría y el humor...·


Y aquí tenéis una muestra de las ilustraciones de Mingote



jueves, 22 de julio de 2010

El pastor de Myddvai


John William Waterhouse, "Hylas y las ninfas"

En las montañas negras de Caermarthenshire (en el país de Gales), se encuentra el lago conocido como Lyn y  Van Vach. En una ocasión, el pastor de Myddvai llevó su rebaño a las márgenes de este lago y se tumbó allí mientras los corderos buscaban pasto.
De pronto, vio salir a tres dondellas de las oscuras aguas del lago. Sacudiéndose las gotas de agua del pelo, y deslizándose hasta la playa, ellas se pusieron a andar entre el rebaño. Su belleza superaba a la de los mortales, y el pastor se prendó de la que se acercó más a donde él se encontraba. Le ofreció el pan que llevaba, y ella lo cogió y lo probó, pero enseguida le cantó esto:


Demasiado cocido es tu pan,
no soy fácil de atrapar,

Y se alejó corriendo hacia el lago, riéndo.
Al día siguiente, el pastor llevó consigo un pan no tan cocido y esperó a que aparecieran las doncellas. Cuando éstas pusieron pie en la playa, el pastor le ofreció a la doncella el pan que llevaba, como la vez anterior. Ella lo probó y cantó

Poco cocido es tu pan,
No te tendré

Y de nuevo desapareció en el lago.
El pastor de Myddvai trató de atraerse a la doncella una tercera vez, y en esta ocasión le ofreció un pan que había encontrado flotando cerca de la orilla. Este le gustó a la doncella, que prometió convertirse en su esposa si él era capaz de reconocerla al día siguiente entre sus hermanas. Cuando llegó el momento, el pastor reconoció a su amada por la correa de su sandalia. Entonces, ella, le dijo que sería tan buena esposa para él como cualquier doncella terrenal, a no ser que él le pegase tres veces sin motivo.
El pastor juzgó, naturalmente, que esto nunca podía suceder; y ella, haciendo salir del lago a tres vacas, dos bueyes  y un toro como dote, lo acompañó a su casa como esposa suya.
Pasaron los años felizmente, y el pastor y la ninfa tuvieron tres hijos. Pero un día, iban a un bautizo, y ella le dijo a su marido que era demasiado lejos para ir andando, así que él le pidió que fuera a buscar los caballos.
"Lo haré -dijo ella-, si me traes los guantes, me los he dejado en casa."
Pero, cuando él llegó con los guantes, vio que ella no había ido a buscar los caballos, así que le golpeo ligeramente en el hombro con los guantes y le dijo: "¡Venga, venga!"
"Eso hace una vez", dijo ella.
En otra ocasión, estaban en una boda, cuando, de repente, la ninfa se puso a sollozar y llorar en medio del alborozo y las risas que la rodeaban. Su esposo le golpeó ligeramente en el hombro y le preguntó: "¿Por qué lloras?"
 - Porque ellos se están metiendo en dificultades; y tú también, pues es el segundo golpe sin motivo que me das. Vigila, porque el tercero será el último.
El marido tuvo cuidado de no volcer a pegarle. Pero, un día, en un entierro, ella estalló de pronto en carcajadas. Su marido se olvido y le golpeó con cierta dureza en el hombro, diciendo: "¿Es momento ahora para reír?"
"Río -dijo ella- porque los que mueren abandonan sus preocupaciones, pero las tuyas han llegado. El último golpe ha sido dado: nuestro matrimonio ha llegado a su fin, así que adiós." Y, diciendo esto, se levantó y se fue, dirigiéndose a su casa.
Una vez allí, llamó a los animales que había traído consigo:

Vaca manchada, moteada de blanco,
Vaca manchada, de fuertes motas,
Vieja cara blanca, y Geringer gris,
Y el toro blanco de la costa del rey,
Buey gris y ternera negra,
Seguidme todos a casa.

Pues bien, la ternera negra acababa de ser sacrificada, y colgaba de un gancho; pero saltó del gancho, vivita y coleando, y la siguió. Y los bueyes, aunque estaban arando, arrastraron el arado consigo e hicieron lo que ella les mandaba. Y huyó al lago, con todos aquellos animales detrás de ella, y con ellos se sumergió en las negras aguas. Y aún hoy puede verse el surco que dejó el arado al ser arrastrado por las montañas hasta el lago.
Sólo una vez volvió ella, cuando sus hijos habían alcanzado la edad viril, y les dio el don de curar, don por el cual recibieron el nombre de Meddygon Myddvai, los Médicos de Myddvai.

Herbert James Draper, "La ninfa acuática"

jueves, 15 de julio de 2010

Sobre la lapidación en Irán



Según las últimas noticias, el riesgo de ejecución por lapidación sigue siendo una realidad para Sakineh Mohammadi Ashtiani. Personalmente sigo insistiendo en que, con lapidación o sin ella, lo que no se puede es ejecutar a una mujer, o mejor a un ser humano por el "crimen" que se le imputa (ni por ningún otro).
Trascribo el artículo que sobre este tema se ha publicado en El País y cuyo autor es Abdennur Prado.

"Ante casos como este creo que los musulmanes españoles debemos hacer un esfuerzo de clarificación y mostrar claramente cuál es nuestra postura.
La lapidación es una práctica que no aparece en el Corán ni se justifica por el ejemplo del Profeta, pues él mostró su desaprobación. A pesar de ello pasó a los códigos de jurisprudencia medievales. La lógica que guiaba a los juristas de esa época es la de equiparar pecado con delito, confundiendo así de forma manifiesta los planos religioso y secular: todo acto considerado como una violación de los preceptos religiosos debe ser castigado por el poder político de turno.


Aún así, la condena a lapidación fue sometida a tales restricciones que hacían prácticamente imposible su aplicación. La arabista española Delfina Serrano, investigadora del CSIC, ha mostrado que no se tiene constancia de una sola aplicación de la pena de lapidación en toda la historia de Al Andalus. ¿Por qué? Porque esa condena no estaba ahí para ser aplicada, sino para prevenir el adulterio. En primer lugar, los adúlteros deben confesar su culpa, no pudiéndose considerar la maternidad como una confesión. En segundo lugar, son necesarios cuatro testigos presenciales, sin ser ninguno miembro de la familia de los encausados, ni tener asuntos o intereses con ellos. Por si fuera poco, los testigos tienen que ver el adulterio en acto, viendo el coito hasta el punto de que no se pueda pasar un hilo entre los presuntos adúlteros.
Para proteger a las madres solteras, en el Derecho musulmán existe una bella figura jurídica: la del "feto dormido", que descansa durante años en el vientre de la madre. Esta figura, que escandaliza a los racionalistas, no es obra de la ignorancia en cuestiones de gestación, sino una medida de protección inventada por los juristas para evitar problemas a las madres solteras. Por si fuera poco, la persona condenada por adulterio podía alegar todo tipo de atenuantes, como haber sido poseída por un genio o estado de locura transitoria.


En el islam nadie puede tomarse la justicia por su mano. Existe una tradición del Profeta en la cual un hombre le pregunta: "Mensajero de Dios, entonces, ¿si encuentro a mi mujer con otro debo ir a buscar cuatro testigos?" El profeta Mahoma contestó: "Sí". Existen también una serie de prescripciones tendentes a proteger la privacidad de estos asuntos, tales como los castigos por calumnia. En la mayoría de los casos una acusación de adulterio acaba con el castigo del que acusa, dada la dificultad de verificarse. Es casi imposible verificar el adulterio, y el Corán nos conmina a aceptar el arrepentimiento en caso de que así sea: "Si se arrepienten y se enmiendan, dejadles en paz" (Corán 4:15-16).


Siendo así, es lógico que no se conozcan sentencias como la de Sakineh Mohammadi Ashtiani en países tradicionalmente musulmanes. En el sentir de la mayoría de los musulmanes eso no se corresponde al mensaje del islam, ni a la sensibilidad islámica, pues sabemos que "Dios se ha prescrito a si mismo la misericordia como ley" (Corán 6: 12). Esto hace que una sentencia como esta, ya cruel de por sí, se presente además como algo incomprensible. Por desgracia, nada de esto se corresponde con el modelo de islam autoritario impuesto por los clérigos iraníes, cuya visión del islam se corresponde a un programa político de control social basado en una visión represiva del islam, según la cual ellos son los representantes de Dios sobre la tierra, encargados de velar por la islamicidad de las costumbres. Este modelo de religiosidad represiva apenas oculta los intereses económicos de la clase dirigente, que se escudan en el islam para preservar sus privilegios.


En Irán no se está aplicando la sharía, ni siquiera ninguno de los grandes tratados de jurisprudencia islámica de la historia. Más bien, el islam esta siendo secuestrado para justificar la tiranía de los clérigos reaccionarios, que se otorgan a si mismos la capacidad de discernir entre lo correcto y lo incorrecto, considerando a la masa de los musulmanes como menores de edad, incapaces de decidir libremente su futuro.


Desde aquí pedimos a los responsables de la República Islámica de Irán que anulen la sentencia de lapidación a Sakineh Mohammadi Ashtiani, y que deroguen dicha ley, que solo puede ser considerada como una anomalía y una traición a los más básicos valores del islam."


Abdennur Prado es autor de El lenguaje político del Corán (ed. Popular 2010).

viernes, 9 de julio de 2010

Lapidación


Podemos impedir  que esta piedra caiga 




Sakineh Mohammadi Ashtiani
Madre de dos hijos, está presa desde 2005. En mayo de 2006 fue condenada a recibir 99 latigazos por mantener una "relación ilícita" con dos hombres. Con posterioridad, fue declarada culpable de tener una "relación extramatrimonial" y condenada a morir por lapidación.


 

En el enlace puedes firmar para impedir que  Sakineh sea víctima de esta práctica cruel.



 
Lapidación
Podemos evitar que esta imagen se repita de nuevo

viernes, 2 de julio de 2010

Soñar es gratis


Todavía no estoy de vacaciones, pero mi mente cree que si. Así que ahora mismo estoy exactamente igual que el minino de la foto: panza arriba y en "pause".
Hace unos días no tenía tiempo ni para pensar, así que era absurdo plantearse nada, ahora que dispongo de algo más de tranquilidad, mi cabeza se ha convertido en una especie de grandes almacenes en el primer día de rebajas. Resultado: bloqueo absoluto. Tanto es así, que he decidio no desesperar y simplemente dejar que, con calma, mis procesos mentales recuperen la normalidad.
Entre tanto, SOÑAR ES GRATIS


Y si se pudiesen fotografiar los sueños, más o menos, saldría esto: