Mis obras favoritas


Inma Valderas, "Entre el cielo y la tierra"





Admiro más a las personas que luchan por conquistar sus sueños, que a las que luchan por conquistar a sus enemigos, porque la lucha más dura, la victoria más difícil, es contra uno mismo.







lunes, 14 de junio de 2010

Los cuentos


 
El cuento es, sin duda, una de las manifestaciones culturales más antigua. Primero en su forma oral y más tarde escrita, el cuento ha sido una forma de explicar la vida y la muerte, los fenómenos naturales... Una forma de trasmisión de los valores  y las normas éticas que rigen una sociedad. Estos relatos son elementos comunes a todas las culturas, y siguen siendo un género cultivado por la mayoría de los grandes autores/as de nuestro tiempo.
Personalmente, siempre me ha encantado leerlos. Cuando era niña pedía que me los contaran una y otra vez y, en poco tiempo, se convirtieron en mis primeras lecturas. Con ellos viaje a lugares remotos, conocí a personajes increíbles: princesas, campesinas, piratas o dragones, me acompañaron durante horas felices. Con ellos sufrí, me emocioné y aprendí a amar la literatura.
Por todo ello no sería posible, para mí, una biblioteca sin cuentos en sus estantes.
Empezaré mi colección con una cultura milenaria: China

Pintura de pájaros de Lin Chun, época Song
asiahistoria.blogspot.com

"Cuando dioses y hombres convivían"

"En el antiguo reino de Shu, actualmente llamado Sichuan, hubo una vez un gobernante llamado Li Bing. La parte alta del río Yang-tse atravesaba el país, y el dios de aquella zona del río era cruel, y con frecuencia inundaba la tierra. Además, cada año, el dios del río exigía de los habitantes de Shu dos doncellas, de modo que la gente vivía en el terror, pues sabía que si no accedía a sus deseos las tierras se inundarían. Cada año, pues, se echaba a suertes la familia que debería entregar las dos doncellas con su correspondiente dote. Ataban a las muchachas a una pequeña balsa que abandonaban en medio del río con las riquezas, y dejaban que se hundieran.
Cuando Li Bang llegó a ser gobernador de Shu, estaba decidido a acabar con la tiranía del dios.
- Este año seré yo quien de el tributo al dios- dijo a su pueblo -. Escogeré a las doncellas en mi propia familia y entregaré tesoros de mi propiedad.
Al llegar el momento de la ofrenda, Lin Bing hizo vestir a dos de sus hijas con hermosos trajes, y llenó el altar del sacrificio situado a la orilla del río, de comida, vino e incienso. Ordenó a los músicos que empezaran a tocar y ante la imagen del dios del río escanció vino en una copa y la colocó en el altar diciendo:
- Me alegra ser yo el que ofrezca este año el sacrificio y confio en que mi señor me honrará bebiendo una copa de vino.
Li Bing bebió entonces una copa, pero el vino del dios permaneció intacto.
- ¡Me insultas!- gritó el gobernador airado-. ¡Cómo te atreves a no aceptar mi vino! ¡No descansaré hasta vengar este insulto!
Y diciendo estas palabras desenvainó su brillante espada y desapareció de la vista.
La música se detuvo y la gente permaneció asustada y desconcertada. De pronto vieron que el río crecía y se hinchaba y que en lo alto aparecía un inmenso buey gris que luchaba con una serpiente gigante. Seguían luchando cuando se hundieron en las olas. En aquel momento salió del agua Li Bing, jadeante y bañado en sudor.
- Necesito vuestra ayuda- dijo a las gentes que se hallaban a la orilla del río-. El dios del río casi me ha vencido, pero ahora se ha detenido a descansar tengo que reunir mis fuerzas.
Seleccionó entonces entre los suyos a los mejores arqueros y los armó.
- Hace un momento tomé la forma de un buey para combatir al dios y el tomó la forma de serpiente. Ahora, sin duda, tomará también la forma de buey. Cuando lo haga tenéis que disparar contra él. Para que podáis diferenciarnos yo me ataré una banda blanca alrededor del cuerpo -dijo Li Bing y se sumergió de nuevo en el río.
Se levantó viento, las olas se alzaron y por encima de ellas aparecieron dos inmensos bueyes enzarzados en una lucha a muerte. Uno de ellos llevaba la banda blanca, así que los arqueros apuntaron  con certeza y dispararon contra el otro.
El animal herido, jadeante, se desplomó en el agua tiñéndola de sangre, y mientras luchaba por seguir viviendo se transformó de nuevo en serpiente y bajo esta forma, medio muerto y medio vivo, flotaba en el agua. Li Bing, sano y salvo, saltó a la orilla con gran contento de su gente. Pero como aún temía que el dios escapara con vida cazó a la enorme serpiente y la encadenó.
Una vez hecho esto, la gente de Shu excavó grandes túneles por debajo de las montañas, para que las aguas del río pudieran seguir otro curso, y lagunas donde recogerlas. En estos colocaron a la serpiente encadenada y por ello durante muchos siglos se les llamó "Lagunas de la Serpiente Encadenada". A partir de entonces, la población de Shu ya no tuvo que entregar al dios del río sus doncellas y sus riquezas."

Texto: Tao Tao Liu Sanders



Nota: Las pinturas no están directamente relacionadas con el texto

2 comentarios:

  1. Yo también he sido una incansable lectora de cuentos. Conservo muchos de mi infancia en un rinconcito de la estantería junto a las nuevas adquisiciones de mis hijos.

    Esta noche les leeré el que has publicado, a ver que opinan, tiene los ingredientes necesarios para que les interese.
    ¡Gracias por contárnoslo!

    Un besazo

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  2. Hola Inma, me alegrae descbrir que compartimos más de una afición. Espero que a tus hijos les guste el cuento.
    Con el tiempo me gustaría compartir cuentos de muchas culturas diferentes, no sólo los que nosotros consideramos clásicos (esos ya son de sobra conocidos). También me gustría ofreccer cuentos clásicos en clave se humor, en una revisión que los hace distintos, si no en su esencia, si al menos, en la nueva visión que se ellos se desprende.
    Besoa

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