Mis obras favoritas


Inma Valderas, "Entre el cielo y la tierra"





Admiro más a las personas que luchan por conquistar sus sueños, que a las que luchan por conquistar a sus enemigos, porque la lucha más dura, la victoria más difícil, es contra uno mismo.







domingo, 3 de enero de 2010

Para la libertad

Que mejor para empezar el nuevo año 2010 que un canto a la libertad, sin olvidar lo que la libertad cuesta.


Si en la entrada anterior las mariposas eran, entre otras cosas, símbolo de fragilidad y de libertad. Miguel Hernández creo que merece un puesto de honor en este último aspecto. No puedo evitar recordar su poema "Para la libertad". Desgarrador y sincero, auténtico, como auténtica fue su muerte en una cárcel de Alicante, durante la posguerra española.
Quiza hubiera sido más fácil huir, exiliarse, vivir protegido al otro lado del Atlántico, pero eligió volver a su tierra y, con ello, eligió también la muerte.
No puedo dejar que su sacrificio sea vano. No podemos olvidar que lo que da sentido a los actos que realizamos los seres humanos no sólo son los actos en sí mismos, sino el valor simbólico que para el resto de nosotros adquiere. En ese momento deja de ser un gesto individual, adquiere sentido para un colectivo y se convierte también en una prueba indiscutible de que no estás solo.
Que fácil es sucumbir a los cantos de sirena y que difícil mantenerse en la coherencia. Para animarme y para animaros, ahí van los versos de este poeta, que no sólo por su poesía, sino por su actitud, se ha ganado un lugar en la Historia.

Para la libertad. Miguel Henández

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.



Y para completar, nada mejor que escuchar a Serrat cantado este poema. Es una versión antigua, pero a mi me gusta especialmente. Espero que si alguien la ve, disfrute como yo.



3 comentarios:

  1. ¡Un bello homenaje al gran Miguel Hernández!
    Y nada menos que esta versión de Serrat, que para mí también es favorita.
    Creo que el tiempo ha pasado muy rápido, pero hace ¡treinta años! yo escuchaba esa canción con mi compañera del secundario. Moríamos de amor por Serrat y empezábamos a conocer a uno de los grandes poetas españoles.
    Gracias por este bello recuerdo y bienvenida al mundillo de los blogs!

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  2. Siempre puedo aprender algo de tí, voy a utilizar el poema y el video para una de mis clases. ¿Cómo se llama a la maestra de maestros?

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