Mis obras favoritas


Inma Valderas, "Entre el cielo y la tierra"





Admiro más a las personas que luchan por conquistar sus sueños, que a las que luchan por conquistar a sus enemigos, porque la lucha más dura, la victoria más difícil, es contra uno mismo.







domingo, 24 de enero de 2010

EL OLVIDO


Golgotha. E. Munch

Desde hace casi dos semanas, un país es diariamente noticia. Un país que habitualmente nadie menciona, que aparece en las estadísticas por ser el país más pobre de América. Se ha producido un trágico seísmo que ha segado la vida, a día de hoy, a 150.000 personas, que ha dejado miles de heridos y un millón de personas sin hogar y sin recursos.


Después de la conmoción llegan los mensajes de esperanza, de rescate bajo los escombros, de solidaridad y ayuda. Se multiplican las llamadas de socorro y se multiplican las respuestas. Entre todos los mensajes surge también el deseo, la esperanza de que la ayuda de hoy se convierta también en la ayuda del mañana.

Yo tengo serias dudas. Los seres humanos nos conmovemos con las grandes tragedias y, de una forma sincera algunos e hipócrita otros, respondemos a la necesidad, pero la experiencia me dice que cuando la necesidad se aminora y las imágenes cesan, el velo del olvido nubla nuestra mente. Todos volvemos a nuestras vidas como si nada hubiera ocurrido, como si las intervenciones puntuales fueran soluciones eternas. Nuestra sociedad es una inmensa fábrica de parches, con los que vamos tapando los agujeros cuando se producen; con los que conseguimos que la rueda siga girando hasta que, de nuevo, por algún motivo, el aire empieza a escapar otra vez por alguna parte.

Unos días antes del terremoto todo el mundo comentaba la noticia de Vic: la negativa de su alcalde al empadronamiento de los inmigrantes ilegales. Mucha gente empezaba ya a rasgarse las vestiduras… La cuestión ha seguido su curso, eclipsada por esta catástrofe humanitaria.

En noviembre la noticia internacional estaba en el Sahara, en la huelga de hambre que realizaba una mujer, Aminetu Haidar, para reclamar la atención internacional y con ella, el apoyo. El parche se puso, la rueda se hinchó de nuevo, y hoy la atención internacional se centra en el Caribe, hoy se nos escapa el aire en Haití.

Se nos ha olvidado ya que el Sahara es una grieta pendiente desde hace casi cuarenta años. Se nos ha olvidado, o quizá muchos desconocen, que Haití es un país pobre desde sus orígenes, que la población de Haití sufre todavía las secuelas de aquellos viajes que la transportaban desde África en los barcos de los traficantes de esclavos.

Se nos ha olvidado que ayer fue…

Por esto, muchas voces califican de hipócrita la actitud de nuestra sociedad, solidaria sólo ante la catástrofe. No les falta razón, pero su juicio es parcial y es tan políticamente correcto como el que más. Mucho habría que hablar, mucho que analizar y mucho que cambiar. Entre tanto, el debate es absurdo cuando la necesidad inmediata se impone.

lunes, 18 de enero de 2010

La vieja sirena


Serpiente de agua. Gustav Klimt

Me gustaría agradecer las visitas que he tenido, los comentarios de Graciela, Meridio, el precioso dibujo de Inma Valderas, pero sobre todo, me gustaría agradecer a Mermaid, su acogida y su ánimo.
Aunque mi hotel está todavía en construcción, hay una parte imprescincible que ya ha tomado forma, incluso sin paredes, ni mobiliario (como arquitecto reconozco que soy un desastre, quiero abrir una sala y ni siquiera tengo techo), ese espacio es el rincón de lectura. Y, aunque ni siquiera tenga baldas, hay ya un montón de cajas repletas de libros que esperan su lugar, No puedo resistir la tentación de inaugurarlo.
Paseando entre los libros, de pronto uno ha asaltado mi mente, ha llenado mi recuerdo: "La vieja sirena", de José Luis Sampedro, y he pensado que es el mejor libro con el que empezar este rincón.
Aunque creo que las experiencias de Mermaid con el autor no son muy positivas, me arriesgo, no obstante, a dedicarle el primer libro, en el primer estante, de esta estancia todavía no construida, de este hotel aún por terminar.


Fui sirena – pronuncia temerosa junto a la oreja adorada -… ¿Me oyes? Fui sirena.



viernes, 15 de enero de 2010

Libertad natural. El simbolismo de las imágenes


Volando libre


Fuerza y libertad



Vive el momento

domingo, 10 de enero de 2010

Frío en internet

Una nueva ola de frío polar nos invade. Empezamos el nuevo año con un frío intenso, y de algún modo me identifico con él, aunque sea en espíritu.
No me gusta especialmente el frío, pero  la nieve me parece estupenda, sobre todo, en imágenes. Sus paisajes gélidos son espectaculares, como lo son también las imágenes que se pueden econtrar visitando internet.







No puedo ofrecer ninguna imagen propia y la pena es que cada vez se puede compartir menos en este, otrora paraiso del colectivo, y ahora presa de la sociedad de consumo.
El círculo se cierra inexorablemente sobre el intercambio. Los derechos de autor y el sentido de la propiedad invaden este espacio. Cierto que no está bien apropiarse de algo ajeno, como si fuera una creación propia, pero qué hay de malo en difundir y compartir todo aquello que los internautas dejan en el aire para ser visto y disfrutado por muchos/as, cuantos más mejor.
Voy a hacer algo que quizá ya sea ilegal: seleccionar mis imágenes favoritas de la nieve, del frío, del paisaje helado, a la vez que espero que ese hielo sea sólo un objeto de deleite para nuestros sentidos y no imagen simbólica del invierno que nos espera si no reaccionamos ya.



http://escuadrondelaverdad.wordpress.com/2009/12/10/la-quimica-de-un-copo-de-nieve-nos-da-pistas-sobre-el-agotamiento-de-la-capa-de-ozono/

El Copyright, la marca de la propiedad, se hace evidente. No nos rasgemos las vestiduras. Internet es, una vez más, un reflejo de nuestra sociedad, de nuestros principios caducos, de nuestro sentido decimonónico y enmohecido  de la propiedad, de nuestra incapacidad de crear para compartir.
¡¡ES MÍO, MI TESORO!!

Reconozco que lo mío es el calor; la primavera, con sus promesas de vida y renovación. El calor del sol alimenta mis venas y mi espíritu y aunque el dolor se ancle en ellas, me resulta más fácil de soportar.


domingo, 3 de enero de 2010

Para la libertad

Que mejor para empezar el nuevo año 2010 que un canto a la libertad, sin olvidar lo que la libertad cuesta.


Si en la entrada anterior las mariposas eran, entre otras cosas, símbolo de fragilidad y de libertad. Miguel Hernández creo que merece un puesto de honor en este último aspecto. No puedo evitar recordar su poema "Para la libertad". Desgarrador y sincero, auténtico, como auténtica fue su muerte en una cárcel de Alicante, durante la posguerra española.
Quiza hubiera sido más fácil huir, exiliarse, vivir protegido al otro lado del Atlántico, pero eligió volver a su tierra y, con ello, eligió también la muerte.
No puedo dejar que su sacrificio sea vano. No podemos olvidar que lo que da sentido a los actos que realizamos los seres humanos no sólo son los actos en sí mismos, sino el valor simbólico que para el resto de nosotros adquiere. En ese momento deja de ser un gesto individual, adquiere sentido para un colectivo y se convierte también en una prueba indiscutible de que no estás solo.
Que fácil es sucumbir a los cantos de sirena y que difícil mantenerse en la coherencia. Para animarme y para animaros, ahí van los versos de este poeta, que no sólo por su poesía, sino por su actitud, se ha ganado un lugar en la Historia.

Para la libertad. Miguel Henández

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.



Y para completar, nada mejor que escuchar a Serrat cantado este poema. Es una versión antigua, pero a mi me gusta especialmente. Espero que si alguien la ve, disfrute como yo.