Mis obras favoritas


Inma Valderas, "Entre el cielo y la tierra"





Admiro más a las personas que luchan por conquistar sus sueños, que a las que luchan por conquistar a sus enemigos, porque la lucha más dura, la victoria más difícil, es contra uno mismo.







lunes, 14 de diciembre de 2009

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Intenté opinar y no supe, intenté hablar y no pude, intenté llorar pero de mis ojos no manaron lagrimas. Sentí, de pronto, que me había convertido en un saco vacio, a juego con mi entorno.
Mundo de apariencias, de opiniones políticamente correctas, donde es más importante parecer que ser. Rodeado de rituales transoceánicos cuya finalidad es entrenar en un orden, en una filosofía, donde el espíritu es colectivo y donde el individuo no tiene cabida. Si no comulgas, o al menos no lo aparentas, estás marcado con una etiqueta luminosa que te señala como hereje. Tu comportamiento es disruptivo, impide la buena marcha del grupo y, por tanto, tienes que ser reciclado por tu bien y el del colectivo.
Siento una soledad inmensa y un frío infinito . Tiene algo, en el fondo, con un "tufillo" desagradable. Aparentemente perfecto, pero intimamente sospechoso.


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